miércoles, 27 de octubre de 2010

Final de La Casa Tomada


Después que la casa fue tomada parte por parte , Irene y yo tuvimos que irnos para otro lugar, nos habíamos quedado sin nada , pensamos que nuestras vidas iban a dejar de existir, hasta Irene tuvo una gran idea, buscar trabajo en una sastrería que había en la ciudad, ella tenía habilidad para tejer, pero yo que podía hacer, no tenía ningún talento.   A Irene la  aceptaron inmediatamente como empleada de la sastrería, mientras que por no tener ninguna experiencia en estos tipos de trabajos, acordamos que me encargaría de buscar un lugar en donde vivir.   En el camino de mi búsqueda sin éxito alguno, contacte con un anciano de ojos torcidos, alquilaba habitaciones en su casa, desde que me dijo que habían habitaciones disponibles, me fui allá rápidamente para alquilar.
— ¿Señor cuánto y cómo hay que pagarle las habitaciones?
—Son solo mil quinientos pesos mensuales.  —dijo el anciano de ojos torcido
Ok, Gracias señor, regresaré con mi hermana.
Fui a la sastrería, a ver a Irene para informarle sobre las buenas noticias, le pregunte.
—Cuánto te pagaran aquí?
—Mil quinientos pesos quincenales.  —respondió ella un poco perturbada por las responsabilidades económicas.
Perfecto, gracias Dios  ya tenemos un lugar donde vivir.
Mientras buscaba que hacer, le pregunté al anciano de ojos torcido si tenia libros de literatura?
Sí, yo tengo más de veinte, me encanta la literatura francesa, si quieres  te lo puedo prestar.
ok, Gracias, le estaré muy agradecido.
En todo este tiempo Irene iba a trabajar todas las mañanas hasta el crepúsculo de las noches, mientras yo me quedaba leyendo, de vez en cuando le expresaba algunas críticas sobre la lectura al anciano.
Otras veces me divertía inventando historias y comentándosela a mi compañero de lectura y propietario de mi cobija, a medida que el tiempo transcurría, Irene avanzaba y progresaba  en su trabajo, incluso le aumentaron el sueldo, era la mejor  tejedora de la ciudad.
Mientras yo pasaba la gran vergüenza, por no saber hacer nada,  Irene en cambio, nunca se quejó ni me cuestionó por ello, yo para compensar su esfuerzo y bondad,  me encargaba de hacer todos los deberes de nuestra habitación.
— ¿Señor, tendrá usted algo que yo pueda hacer por ahí, la verdad es que últimamente me he sentido inservible.    —le expresé al anciano con el rostro cabizbajo por la pena.
—Joven no diga eso, usted está muy tierno, todas las persona sirven para algo, tú no eres la excepción.
—Acaso la historia extravagante que usted me a contado son disparate, tu historia me impresionó tanto que pensé que usted era un autor de libros de literatura francesa,  alguna vez le ha pasado por la mente la idea de hacerse escritor de estos tipos de libros?
—No lo había pensado, pero eso es una posibilidad, Gracias.
A medida que el tiempo transcurría, yo también escribía mis paginas, arduamente y día a día, trabaje para concluir mi primer libro, lo más penoso fue que mi amigo el  anciano, murió el mismo día que terminé mi libro
—No tengo familia, te dejo mi casa, cuídala.   —fueron las últimas palabras del viejo.
Publiqué mi nuevo libro, lo titulé con el nombre de “Historias Extravagante de mi Ser Inservible”. 

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